Sunday, March 4, 2012

Extraño, raro y difuso

Ser único en esta vida no es nada por el cual esforzarse he aprendido. Muchos de nosotros buscamos esa identidad que nos hace ser Fulano, Sutano, Mengano o en mi caso, Don M. Todos pasamos por fases comunes y experiencias únicas que nos moldean en esta "pieza extraña, rara, difusa" como tituló su poemario la Profesora Leticia Ruiz.

Me encontraba sentado afuera de una barra local en el pueblo de Aguadilla mirando el recien pintado teatro de CABA y a mi lado conversaban dos hombres. Por su conversación deduje que uno era arquitecto y otro era ingeniero. Sendos, con cerveza en mano dialogaban usando la jerga de sus mundos profesionales pero por alguna razón no todo lo que decían era tan ajeno para mí y se dieron cuenta. Como por acto de magia, me integraron a la conversación y uno de ellos me dijo algo que paralizó el segundo que me tarde en contestarle. Don profesional me preguntó si yo era ingeniero. A lo mejor mi fachada, que se parecía a la de ellos, pudo haberlo hecho asumir su posición pero rápidamente le dije que no. En ese mismo momento me dijo que los ingenieros no tienen tatuajes en el cuello.

Al escuchar esas palabras, paralizé todo mi alrededor. Ví un pájaro que volaba frente al teatro paralizarse en el aire mientras que uno de ellos que estaba de piez hiba a tomar de su cerveza se quedo a medias antes de que la botella llegara a su boca y el que estaba sentado se quedo paralizado sentado con las piernas cruzadas y un cigarillo en su mano, que mientras todo estaba congelado en tiempo, seguía quemando y el humo se elevaba hacia la atmósfera.

¿Un ingeniero no tiene tatuaje en el cuello? Tenía toda la razón. Yo no soy ingeniero, así que no se había equivocado. En esta etapa de mi vida no me sorprende que la gente piense así sobre mí. No soy una persona usual por que usualmente nadie decide hacerse un tatuaje en el cuello. Pero yo lo hice. Fue una decisión temprana en mi vida, y por lo tanto, muchas personas lo han visto ahí. Muchos no recuerdan a este personaje sin tinta en la llugular. Y sinceramente, han habido momentos que me pregunto ¿Porqué? Así como mi madre preguntó tantas veces en el 2006. Todos estos años se han convertido en una lucha de superar los obstáculos y demostrarme que yo puedo ser alguién de importancia en esta vida. Y no, no soy un ingeniero pero sí me convertí en un profesional. Educo. Todos los días con una sonrisa (aunque desaparece rápidamente despues de las 8:00 a.m) trató de demostrarles a mis estudiantes pensar críticamente y que ellos pueden pensar libremente. Les enseño destrezas básicas para que puedan a ser funcionales en un futuro. Y vuelvo a repetir, no soy ingeniero pero probablemente uno de mis estudiantes será uno. Y mas que  estatísticas y probabilidades, es mi deseo que todos lleguen lejos. Quiero que lleguén lejos y con mentes abiertas y únicas por que yo se que hay muchos de ellos que son muy únicos. Si no van a ser ingenieros o arquitectos, que sean lo que ellos quieran ser pero que lleguen siendo ellos mismos. El político debe vestir en gabán y ser apropiado, mas sin embargo, nos roban y abusan de nosotros. Yo prefiero que estos niños lleguen lejos sin aparentar ser lo que se espera pero que sean justos, sinceros con ellos mismos, educados y con moral y un día estarán en una barra local sentados afuera hablando con algún desconocido inusual y no se cuestionaran como llegó ser lo que es.

Pasado un segundo de su comentario así extraño, raro y difuso como soy, sonreí y le dije : "Nadie se hace tatuajes en el cuello".


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