Monday, March 26, 2012

La Caminata

     Caminar es un buen ejerccio para mantenerse saludable según los expertos de mas años de práctica en los campos de la salud y nutrición y para los que no tienen ese certificado académico resulta ser sencillamente una forma obvia de quemar calorías. Pues sin duda alguna, caminar es un ejercicio para el cuerpo tan vital como expresarse diariamente es un ejercicio para la comunicación. Pero allí me encontraba yo, como siempre tratando de matar dos pájaros con una piedra. Caminaba por las calles pacíficas de una comunidad universitaria una noche acompañado de una dama. Hospedaje tras hospedaje; poste tras poste,  intentaba tener una conversación a solas y física con esta persona que agita mi sangre de tan solo mirarla.

    La acera, tan serena y desalojada, parecía estar dormida despues de un largo día de aguantar las marchas ajoradas de estudiantes haciendose llegar a sus carros y salones. Con nuestros pasos, cuidadosamente como para que el concreto no despertara, marcabamos una ruta improvisada y sin destino. Cuando de repente encontramos la universidad cerrada pero accesible sin ningún guardia velando. Y porque velar? Si la verdad es que la universidad es de todos no? 

    Nuestros corazones ya agitados de la caminata seguían agitados mas todavía por que sin decirnos una palabra ya habíamos pensado desvíar nuestro camino y romper las reglas. Burlamos la vigilia de los guardias y le declaramos anarquía a la noche por que después de tanto tiempo haciendo las cosas cautelosamente y despues de tanto esperar sentíamos la libertad de pensar libremente. Con la adrenalina tan altas que las mismas estrellas la saboreaban, hicimos sentir nuestra presencias por aquellos edifcios académicos donde dimos cátedra de como se ama en las aulas silenciosamente vacantes. Y por que no hacerlo? Si ya eras libre! Libre de esa atadura que nos aguantaba a compartir sin complicaciones. Yo era libre de una tormenta que abrumaba mis pensares. Nuestros ojos por fín se miraban sin obstaculos y nuestras sonrisas afirmaban que esa noche hiba a definir lo que compartiríamos de ese momento en adelante. 


    Mi corazón latía arduamente cuando desperte. De repente me encontraba todavía en mi caminata al lado de ella. Algo agitado por estar fuera de forma y con un sabor nostálgico de aquel recuerdo en mi mente que nunca pasó. Todavíam marcabamos nuestros pasos y conversabamos agresivamente nuestros puntos de vistas. La caminata ya dejaba atras los malsabores de nuestras diferencias. Una gota de sudor corría por mi espalda mientras aprendía a caminar nuevamente con ella.



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